domingo, 26 de julio de 2015

Corazón de tinta

Titulo: Corazón de tinta 
Autor: Cornelia Funke
Editorial: Siruela 
N° de Páginas: 608
Número de la serie: 1 de 3


Sinopsis

Quiénes son de verdad Dedo Polvoriento, Capricornio o Lengua de Brujo lo sabrá la joven Meggie por las respuestas que encuentre en un viejo pueblo de las montañas de Liguria... y también en un libro. Cuando Mo, el padre de Meggie, saluda a un extraño visitante que aparece en su casa, la niña siente que aquella persona emana un peligro, quizá una gran amenaza contra su padre... y entonces huyen al sur, a la casa de tía Elinor, propietaria de una de las más fascinantes bibliotecas que uno pueda imaginar. Meggie descubrirá que los forasteros que misteriosamente aparecen y desaparecen, como aquel visitante nocturno, llaman a su padre Lengua de Brujo, ya que tiene el don de dar vida a los personajes de los libros cuando lee en voz alta. Esta nueva novela de Cornelia Funke es magia, es mágica y es fantástica: es un viaje al mundo de los libros, una gran novela de aventuras y una declaración de amor a los grandes textos universales que cautivan a los lectores. Y también, una lucha feroz entre ficción y realidad, y entre bien y mal.

Opinión

Supongo que hoy me toca comentar un clásico, o casi, así que manos a la obra. 
Tenía este libro firmado desde hace una eternidad y quizás por su gordura hasta ahora no me había atrevido con él, ¡madre mía! si hubiese sabido de su contenido antes...
Corazón de tinta es la historia de Meggie y Mo, (sobre todo, aunque está compuesta por numerosos personajes a los que acabas cogiendo cariño (incluso a los malos)) quienes tienen que huir una madrugada debido a que están amenazados por poseer un libro: Corazón de tinta.Con esta novela se me hace muy difícil distinguir hasta que parte puedo contar puesto que el libro se desarrolla con un intenso halo de misterio incluso cuando ya está muy avanzado, por ello, yo creo que lo mejor es leerlo sabiendo lo menos posible, que sea el libro el que descubra sus secretos y no una bloggera cualquiera. 

Empecemos por la idea principal del libro, la idea de que los personajes puedan salir de los libros, un maravilloso argumento que se desarrolla muy bien, aunque quizás demasiado lento, con muchos detalles. Pero bueno, solo por leer esta brillante idea merece la pena leerlo, creedme; no obstante, el libro no se queda ahí, sino que no dejan de pasar cosas, la escritora no deja de sorprendernos, nos hace pasarlo mal por los personajes, sufrir por ellos, aunque también soltar carcajadas. De todas estas cosas que suceden durante la novela, algunas sí que se esperan, otras, ni podríamos haberlas imaginado (más de una vez se me ha quedado la boca abierta).
Pasemos a los personajes, no voy a negar que hay una gran cantidad, no obstante todos están bien definidos y es casi como si los como si los conociésemos. No he podido evitar cogerlos cariño, como bien he dicho antes, y es que incluso por los que deberías desarrollar un cierto odio, al final desemboca en algo más. Meggie resulta ser una de las pocas protagonistas femeninas que me caen realmente bien; no es mimada, no tiene aires de heroína y sin embargo, es muy valiente, a veces nos deja ver la niña que realmente es y en otras ocasiones, adopta posturas más adultas que sorprenden por completo. Mo, es su padre, un padre que se ve obligado a luchar por su familia; me encanta el hecho de que este personaje sea transparente como el agua y se puedan adivinar sus emociones aunque intente esconderlas:eso lo hace vulnerable, lo hace real. Hay bastantes personajes secundarios  que sin embargo, también tienen un papel importante: Dedo Polvoriento, Elinor, Basta... pero tendréis que atreveros con el libro para descubrir sus personalidades.

Resumiendo, Corazón de tinta es un libro lleno de fantasía, que se desarrolla en un ambiente mágico y a la vez realista por sus personajes; nos deja adentrarnos en un mundo completamente nuevo en el que el argumento absorbe por completo. 












jueves, 16 de julio de 2015

Eleanor & Park

eleanor y park-rainbow rowell-9788420415703Titulo: Eleanor & Park 
Autor: Rainbow Rowell 
Editorial: Alfaguara 
N° de Páginas: 432
Número de la serie: 1 de 1 


Sinopsis

Eleanor es la nueva chica en la ciudad, y nunca se ha sentido más sola. Con toda su ropa que no combina, loco cabello rojo y caótica vida familiar, no podría destacar más incluso si lo intentara. Entonces se sienta en el autobús al lado de Park. Silencioso, cuidadoso, y, a los ojos de Eleanor, imposiblemente genial, Park ha descubierto que pasar bajo el radar es la mejor forma de salir adelante.

Lentamente, de manera constante, a través de concersaciones nocturnas y una pila de cassettes mezclados cada vez más grande, Eleanor y Park se enamoran. Se enamoran de la forma en que lo haces la primera vez, cuando tienes 16, y tienes nada y todo que perder...

Establecida en el transcurso de un año escolar en 1986, Eleanor y Park es divertida, triste, impactante y verdadera; un exquisito viaje a lanostralgia para cualquiera que jamñas haya olvidado a su primer amor.


Opinión

Este libro estuvo una época en boca de todos, razón por la que decidí comprarlo, no obstante hasta hace poco no lo leí, fue una lectura conjunta con un grupo de amigas y lo cierto, es que me alegro un montón de haberlo hecho. 

Eleanor es una chica nueva en el pueblo, digamos que es "diferente" a los ojos de sus nuevos vecinos, incluso a los de Park. Más por pena que por amabilidad, Park le deja un sitio a su lado en el autobús; lo que él no sabía en ese momento, es que entre ellos, surgiría una bonita amistad.

Eleanor & Park es un libro que me ha enganchado desde el principio, me ha conmovido con unos personajes y me ha asqueado con otros, ha hecho que disfrutase con su original historia y me ha dejado con ganas de más.
Empecemos con los puntos buenos: Eleanor y Park no se conocen como en los típicos libros, su historia de amor no es convencional, es muy distinta de lo que estamos acostumbrados a leer y eso, se agradece. La pareja no vive entre nubes de colores, sino que tiene que hacer frente a las múltiples dificultades que se presentan en su camino y que amenazan, con romper su relación.
Otro punto a favor son los personajes, tanto Eleanor como Park son personajes con sus debilidades y fortalezas, son completamente humanos y eso hace, que enseguida les cojamos cariño. Lo mismo sucede con las respectivas familias, de las cuales Rainbow Rowell nos habla a menudo, dejando que esta también sea la historia de sus familias, familias con historias que merece la pena escuchar ( no digo más porque lo consideraría spoiler :))

Una de las cosas que sí que me ha molestado de la novela  es que mientras Park es comprensivo y hace lo posible por mantener con él a Eleanor, esta parece que encuentra en cada rincón algo por lo que enfadarse, y esto repetido en las cuatrocientas páginas de la novela, llega a cansar un poco. 

Por lo demás y resumiendo, una novela preciosa, a la vez triste, original y realista,  con unos personajes que bien podrían haber sido sacados de la realidad y que en el primera página, ya les has cogido cariño. 
















viernes, 3 de julio de 2015

Solo un año

Titulo: Solo un año
Autor: Gayle Forman  
Editorial: Blok 
N° de Páginas: 320
Número de la serie: 2 de 2 


Sinopsis

Cuando abre los ojos, Willem ignora qué lugar del mundo se encuentra. Todo cuanto sabe es que, una vez más, está solo, y que necesita dar con Lulu. Pasaron un día mágico en París, y algo en ese día –en esa muchacha- hace que Willem se pregunte si su destino no será estar juntos.
Desde entonces viaja por todo el mundo con la esperanza de encontrarla. Pero pasan los meses y Willem empieza a preguntarse si la fuerza del destino es tan poderosa como pensaba.
Compañera tan romántica como emocional de Sólo un día, esta es una historia sobre las elecciones que hacemos y los accidentes que ocurren, así como de la felicidad que se produce cuando ambas circunstancias se cruzan.


Opinión

¡Saludos queridos lectores! Después de un tiempo sin escribir reseñas hoy os traigo mi opinión sobre la segunda parte de Solo un día. No sé si recordáis lo mucho que me gustó el primer libro (reseña), bueno pues esta vez no he acabado tan encantada, más bien enfadada. 

Comencemos por el principio ¿no?: Lulú/Allyson tras una noche loca y un enamoramiento fugaz, había pasado un año entero buscando al chico misterioso de esa noche y tras un libro en el cual consigue encontrarse a si misma, encuentra también a su príncipe. "Demosle la vuelta ahora y contemos lo mismo desde a perspectiva de Willem ¿por qué no? ¡Será divertido!" Debió pensar Gayle al comenzar este libro... Pues no, Gayle, no ha sido en absoluto divertido.

Decidí leer el libro porque el final del anterior era taaaan abierto que necesitaba saber qué es lo que iba a pasar entre los dos protagonistas, no obstante, no he encontrado absolutamente NADA de lo que buscaba (demasiadas expectativas, quizás). 
La historia de Willem nos ayuda a comprender por qué desapareció de repente y he de decir que su excusa es totalmente justificable (cosa que veía imposible), pero a partir de ahí el libro me ha parecido una completa pérdida de tiempo, estoy segura de que hay a gente a la cual le ha encantado, pero no soy de esas. Iba buscando una historia de amor, que es como te lo venden pero ¡cuidado! ¡técnica de marketing! en realidad es la misma idea que guía la historia de Allyson: encontrarse a uno mismo; es decir, una historia sin argumento, con muchísimos personajes poco definidos y las mismas frases una y otra vez, que no lleva a ninguna parte. En mi opinión, a Gayle Forman le apetecía contar la historia de Willem y de su familia y no encontró otro modo de hacerlo que dedicar un libro entero a ello con la excusa de que nuestro querido protagonista va en busca de una chica, una chica que parece conocer a la perfección, nadie sabe el cómo o el por qué. A mí, la historia de Willem me interesa, pero en cierta medida, a grandes pinceladas, no de la exhaustiva manera en la que está contada.

Sé que no es un mal libro como tal, pero a mí no me ha gustado , se me ha hecho pesado y tan solo veo en él una retahíla de viajes sin sentido. Ojalá hubiese parado en Si decido quedarme. 

¿Algo bueno del libro? Quizás sus múltiples escenarios y el hecho de que permite conocer mejor al protagonista. 

SPOILER: Por si no fuese poco, después de tragarme todo el libro, resulta que termina del mismo modo en el que acabó el anterior, es decir, no amplía nada, el final se deja tan abierto como en el anterior; poca cosa me podría haber enfadado más. FIN






sábado, 20 de junio de 2015

Ya estoy de vuelta!

Hola a todos! Tras un largooo y duro curso y una peor aún selectividad, puedo decir definitivamente que estoy de vuelta. Siento haber tenido abandonado el blog durante los últimos meses, pero no he tenido tiempo para nada excepto para estudiar; pero bueno, ahora que estoy de vacaciones prometo retomar las lecturas, las reseñas y todos los tipos de entradas, así que espero que os paséis por aquí y dejéis vuestros comentarios. 


♥

Feliz verano

viernes, 17 de abril de 2015

Juntos: Caminos cruzados

Autor: Ally Condie 
Título: Juntos. Caminos cruzados
Nº de páginas:  370                                   
Encuadernación: Tapa blanda
Editoral: Montena 
Nº de serie: 2 de 3

Sinopsis

Con su amor, Cassia y Ky han quebrantado las inflexibles normas de la Sociedad y ahora deben asumir las consecuencias. El castigo para ella es olvidar todo lo sucedido y empezar de nuevo en otra ciudad, donde ha sido reubicada junto con su familia. Ky, sin embargo, no ha tenido tanta suerte: las autoridades lo han deportado a las Provincias Exteriores para que actúe de escudo humano en una guerra que quizá ni exista. Lo único seguro es que antes o después le alcanzará el fuego cruzado…

Decidida a romper con el destino que les han impuesto, Cassia burla de nuevo las reglas y se desplaza hasta las Provincias Exteriores. Pero cuando llega, Ky ya ha huido. ¿Encontrarán el camino que les permita estar juntos? ¿Hallarán un lugar donde vivir en libertad?

Opinión

Después de quedar totalmente encantada con el primero, decidí empezar inmediatamente el segundo, aunque no sea muy dada a leer libros de una misma colección seguidos, el final del primer libro requería esta excepción. 

Ally Condie nos deja con una pareja separada dramáticamente y este libro comienza casi donde se dejó, diría que varios días, no sé si meses después. 
Ky está destinado a las provincias exteriores y Cassia en un centro para personas con carácter rebelde contra la Sociedad. 
El motivo por el que Cassia se encuentra ahí, es ni más ni menos porque ha decidido ir en busca de Ky, y cree que de este modo, ella estará más cerca de donde él está y podrá, algún día, ir en su búsqueda. 

Comencé este libro con unas ganas inmensas de que los protagonistas se reencontrasen, pues me encantó la relación que tenían, sin embargo me encontré con otro tipo de historia, la de la búsqueda y me atrapó enseguida, el ritmo era rápido y conseguía interesarme bastante. No obstante, no sé en qué momento la cosa dejó de ser así, la historia se volvió más lenta, apenas pasaban cosas en un contexto en el que podían pasar cientos, miles de cosas; había sucesos que eran demasiado casuales, la escritora jugaba mucho con la suerte y la historia se volvió poco realista

Repito lo que escribí a cerca del primer libro, no es una historia intrepidante, con una trama rápida pero aún así tiene buenos momentos y sobre todo escenas bonitas, que no siempre tienen que ver con la pareja.  
Tifa and RinoaTambién debo comentar que este libro está narrado por Ky y por Cassia, cambio que me encantó pues me gustaba de verdad conocer lo que pensaba aquel chico misterioso y además quedé sorprendida con sus pensamientos, recuerdos y reflexiones.
En esta novela se introducen nuevos personajes que he llegado a querer de verdad, me han encantado, simplemente perfectos, como todos los personajes que crea Ally Condie: realistas y a la vez diferentes, misteriosos, tiernos... 

Hay cosas que me han repateado de este libro, no lo niego, pero en conjunto ha sido una lectura buena, así que me quedo con las mejores partes. 

Resumiendo, un libro lento con una buena historia a la que se podría haber sacado más partido, lleno de reflexiones y sentimientos, con detalles preciosos y personajes increíblemente buenos.











viernes, 27 de marzo de 2015

Últimas tardes con Teresa

Titulo: Últimas tardes con Teresa
Autor: Juan Marsé 
Editorial: Lumen 
N° de Páginas: 370 
Número de la serie: 1 de 1

Sinopsis

Ambientada en una Barcelona de claroscuros y contrastes, Últimas tardes con Teresa narra los amores de Pijoaparte, típico exponente de las clases más bajas marginadas cuya mayor aspiración es alcanzar prestigio social, y Teresa, una bella muchacha rubia, estudiante e hija de la alta burguesía catalana. Los personajes de esta novela a la vez romántica y sarcástica pertenecen ya, por derecho propio, a la galería de retratos que configuran toda una época. Hito de la literatura española contemporánea, esta obra consolidó internacionalmente el nombre de su autor.


Opinión

¡Hola devoradores! Hoy estoy aquí para hablaros de un libro que me he tenido que leer para el colegio, y gracias a Dios que lo he hecho, porque esta novela es maravillosa. 

Últimas tardes con Teresa cuenta la historia de Manolo, o Pijoaparte(le podemos llamar de las dos maneras) un chico de los barrios bajos y de Teresa, una universitaria rica. 
Se trata de una novela social que Juan Marsé ambienta en la Barcelona del franquismo, y ¡cómo lo ambienta!, las descripciones son magistrales, te mete de lleno en los barrios catalanes, te hace respirar el aire de Barcelona, el clima de represión. 
En esta magnífica ciudad, Manolo conoce a Maruja, la sirvienta de Teresa, con la que comienza algo así como una aventura, sin embargo algo ocurre, un accidente que hace que comience a verse con Teresa y que entre dos personas tan distintas, surja el amor. 

Hablemos de la relación de los dos protagonistas, tan bonita, tan realista, tan diferentes sus ambientes y sus vidas... Juan Marsé sabe perfectamente como hacer que esta amistad enamore, que emocione y a la vez, retratar las diferencias entre las clases sociales españolas

Los personajes, wow, los personajes fácilmente podrían ser verdaderos. Primero tenemos a Manolo, un malagueño que emigró a Barcelona y que allí se dedica a robar motos y venderlas. Es un chico mujeriego y atractivo, un tanto machista (vaya pena) y que va de duro, no obstante a lo largo de la novela, nos deja ver que eso tan solo es una fachada y que de veras tiene razones para ser como es, y eso enamora, ya os lo digo yo. 
Teresa es la típica chica rica, burguesa universitaria que se las da de rebelde. La verdad es que me ha caído bien, me gusta su forma de ser, su bondad, sus ganas de aventura y sus reflexiones ante todo. 
También encontramos a Maruja, un personaje un tanto débil, soso, sin mucha personalidad... pero que la pobre no cae mal.  

Ahora hablemos de la prosa, la fantástica prosa de Marsé, llena de figuras literarias que hace que de verdad disfrutes leyendo (aunque en ocasiones se haga un poco difícil). 
La novela está contada por un narrador en tercera persona, pero eso no impide que el autor nos deje ver los diferentes puntos de vista de los personajes ante las mismas situaciones o sus monólogos interiores. Esto hace del libro, en serio, una obra maestra. 

SPOILER: El final quizás sea la parte que menos me ha gustado, aunque ¡qué realista! y ¡qué triste!, en todo momento pensé que la relación entre ellos era algo más que un simple pasatiempo. Qué final tan cruel tenía destinado esta parejita... De todos modos no creo que una relación así en la realidad hubiese durado mucho más. FIN

Resumiendo, un gran libro, con un ambiente perfectamente recreado, unos personajes únicos, una historia de amor realista y una prosa que enamora. 







jueves, 19 de marzo de 2015

Corazón delator- Edgar Allan Poe

Queridísimos lectores, en este día del padre, estoy aquí para hablaros de mi escritor de cuentos favorito y ese es, como bien dice en el titulo, Edgar Allan Poe. 

En realidad, antes de hacer el comentario de texto de este cuento, ya había experimentado algo del autor, y por desgracia, no me había gustado nada... Pero bueno, las cosas cambian, los niños se vuelven jóvenes y a mi me acabó encantando el susodicho, así que he decidido traeros un relato de este increíble escritor de terror.
¡No olvidéis dejar vuestros comentarios! 




EL CORAZÓN DELATOR 


“¡Es cierto! Siempre he sido nervioso, muy nervioso, terriblemente nervioso. ¿Pero por qué afirman ustedes que estoy loco? La enfermedad había agudizado mis sentidos, en vez de destruirlos o embotarlos. Y mi oído era el más agudo de todos. Oía todo lo que puede oírse en la tierra y en el cielo. Muchas cosas oí en el infierno. ¿Cómo puedo estar loco, entonces? Escuchen... y observen con cuánta cordura, con cuánta tranquilidad les cuento mi historia.
Me es imposible decir cómo aquella idea me entró en la cabeza por primera vez; pero, una vez concebida, me acosó noche y día. Yo no perseguía ningún propósito. Ni tampoco estaba colérico. Quería mucho al viejo. Jamás me había hecho nada malo. Jamás me insultó. Su dinero no me interesaba. Me parece que fue su ojo. ¡Sí, eso fue! Tenía un ojo semejante al de un buitre... Un ojo celeste, y velado por una tela. Cada vez que lo clavaba en mí se me helaba la sangre. Y así, poco a poco, muy gradualmente, me fui decidiendo a matar al viejo y librarme de aquel ojo para siempre.
Presten atención ahora. Ustedes me toman por loco. Pero los locos no saben nada. En cambio... ¡Si hubieran podido verme! ¡Si hubieran podido ver con qué habilidad procedí! ¡Con qué cuidado... con qué previsión... con qué disimulo me puse a la obra! Jamás fui más amable con el viejo que la semana antes de matarlo. Todas las noches, hacia las doce, hacía yo girar el picaporte de su puerta y la abría... ¡oh, tan suavemente! Y entonces, cuando la abertura era lo bastante grande para pasar la cabeza, levantaba una linterna sorda, cerrada, completamente cerrada, de manera que no se viera ninguna luz, y tras ella pasaba la cabeza. ¡Oh, ustedes se hubieran reído al ver cuán astutamente pasaba la cabeza! La movía lentamente... muy, muy lentamente, a fin de no perturbar el sueño del viejo. Me llevaba una hora entera introducir completamente la cabeza por la abertura de la puerta, hasta verlo tendido en su cama. ¿Eh? ¿Es que un loco hubiera sido tan prudente como yo? Y entonces, cuando tenía la cabeza completamente dentro del cuarto, abría la linterna cautelosamente... ¡oh, tan cautelosamente! Sí, cautelosamente iba abriendo la linterna (pues crujían las bisagras), la iba abriendo lo suficiente para que un solo rayo de luz cayera sobre el ojo de buitre. Y esto lo hice durante siete largas noches... cada noche, a las doce... pero siempre encontré el ojo cerrado, y por eso me era imposible cumplir mi obra, porque no era el viejo quien me irritaba, sino el mal de ojo. Y por la mañana, apenas iniciado el día, entraba sin miedo en su habitación y le hablaba resueltamente, llamándolo por su nombre con voz cordial y preguntándole cómo había pasado la noche. Ya ven ustedes que tendría que haber sido un viejo muy astuto para sospechar que todas las noches, justamente a las doce, iba yo a mirarlo mientras dormía.
Al llegar la octava noche, procedí con mayor cautela que de costumbre al abrir la puerta. El minutero de un reloj se mueve con más rapidez de lo que se movía mi mano. Jamás, antes de aquella noche, había sentido el alcance de mis facultades, de mi sagacidad. Apenas lograba contener mi impresión de triunfo. ¡Pensar que estaba ahí, abriendo poco a poco la puerta, y que él ni siquiera soñaba con mis secretas intenciones o pensamientos! Me reí entre dientes ante esta idea, y quizá me oyó, porque lo sentí moverse repentinamente en la cama, como si se sobresaltara. Ustedes pensarán que me eché hacia atrás... pero no. Su cuarto estaba tan negro como la pez, ya que el viejo cerraba completamente las persianas por miedo a los ladrones; yo sabía que le era imposible distinguir la abertura de la puerta, y seguí empujando suavemente, suavemente.

Había ya pasado la cabeza y me disponía a abrir la linterna, cuando mi pulgar resbaló en el cierre metálico y el viejo se enderezó en el lecho, gritando:
-¿Quién está ahí?
Permanecí inmóvil, sin decir palabra. Durante una hora entera no moví un solo músculo, y en todo ese tiempo no oí que volviera a tenderse en la cama. Seguía sentado, escuchando... tal como yo lo había hecho, noche tras noche, mientras escuchaba en la pared los taladros cuyo sonido anuncia la muerte.
Oí de pronto un leve quejido, y supe que era el quejido que nace del terror. No expresaba dolor o pena... ¡oh, no! Era el ahogado sonido que brota del fondo del alma cuando el espanto la sobrecoge. Bien conocía yo ese sonido. Muchas noches, justamente a las doce, cuando el mundo entero dormía, surgió de mi pecho, ahondando con su espantoso eco los terrores que me enloquecían. Repito que lo conocía bien. Comprendí lo que estaba sintiendo el viejo y le tuve lástima, aunque me reía en el fondo de mi corazón. Comprendí que había estado despierto desde el primer leve ruido, cuando se movió en la cama. Había tratado de decirse que aquel ruido no era nada, pero sin conseguirlo. Pensaba: "No es más que el viento en la chimenea... o un grillo que chirrió una sola vez". Sí, había tratado de darse ánimo con esas suposiciones, pero todo era en vano. Todo era en vano, porque la Muerte se había aproximado a él, deslizándose furtiva, y envolvía a su víctima. Y la fúnebre influencia de aquella sombra imperceptible era la que lo movía a sentir -aunque no podía verla ni oírla-, a sentir la presencia de mi cabeza dentro de la habitación.
Después de haber esperado largo tiempo, con toda paciencia, sin oír que volviera a acostarse, resolví abrir una pequeña, una pequeñísima ranura en la linterna.
Así lo hice -no pueden imaginarse ustedes con qué cuidado, con qué inmenso cuidado-, hasta que un fino rayo de luz, semejante al hilo de la araña, brotó de la ranura y cayó de lleno sobre el ojo de buitre.
Estaba abierto, abierto de par en par... y yo empecé a enfurecerme mientras lo miraba. Lo vi con toda claridad, de un azul apagado y con aquella horrible tela que me helaba hasta el tuétano. Pero no podía ver nada de la cara o del cuerpo del viejo, pues, como movido por un instinto, había orientado el haz de luz exactamente hacia el punto maldito.
¿No les he dicho ya que lo que toman erradamente por locura es sólo una excesiva agudeza de los sentidos? En aquel momento llegó a mis oídos un resonar apagado y presuroso, como el que podría hacer un reloj envuelto en algodón. Aquel sonido también me era familiar. Era el latir del corazón del viejo. Aumentó aún más mi furia, tal como el redoblar de un tambor estimula el coraje de un soldado.
Pero, incluso entonces, me contuve y seguí callado. Apenas si respiraba. Sostenía la linterna de modo que no se moviera, tratando de mantener con toda la firmeza posible el haz de luz sobre el ojo. Entretanto, el infernal latir del corazón iba en aumento. Se hacía cada vez más rápido, cada vez más fuerte, momento a momento. El espanto del viejo tenía que ser terrible. ¡Cada vez más fuerte, más fuerte! ¿Me siguen ustedes con atención? Les he dicho que soy nervioso. Sí, lo soy. Y ahora, a medianoche, en el terrible silencio de aquella antigua casa, un resonar tan extraño como aquél me llenó de un horror incontrolable. Sin embargo, me contuve todavía algunos minutos y permanecí inmóvil. ¡Pero el latido crecía cada vez más fuerte, más fuerte! Me pareció que aquel corazón iba a estallar. Y una nueva ansiedad se apoderó de mí... ¡Algún vecino podía escuchar aquel sonido! ¡La hora del viejo había sonado! Lanzando un alarido, abrí del todo la linterna y me precipité en la habitación. El viejo clamó una vez... nada más que una vez. Me bastó un segundo para arrojarlo al suelo y echarle encima el pesado colchón. Sonreí alegremente al ver lo fácil que me había resultado todo. Pero, durante varios minutos, el corazón siguió latiendo con un sonido ahogado. Claro que no me preocupaba, pues nadie podría escucharlo a través de las paredes. Cesó, por fin, de latir. El viejo había muerto. Levanté el colchón y examiné el cadáver. Sí, estaba muerto, completamente muerto. Apoyé la mano sobre el corazón y la mantuve así largo tiempo. No se sentía el menor latido. El viejo estaba bien muerto. Su ojo no volvería a molestarme.
Si ustedes continúan tomándome por loco dejarán de hacerlo cuando les describa las astutas precauciones que adopté para esconder el cadáver. La noche avanzaba, mientras yo cumplía mi trabajo con rapidez, pero en silencio. Ante todo descuarticé el cadáver. Le corté la cabeza, brazos y piernas.
Levanté luego tres planchas del piso de la habitación y escondí los restos en el hueco. Volví a colocar los tablones con tanta habilidad que ningún ojo humano -ni siquiera el suyo- hubiera podido advertir la menor diferencia. No había nada que lavar... ninguna mancha... ningún rastro de sangre. Yo era demasiado precavido para eso. Una cuba había recogido todo... ¡ja, ja!
Cuando hube terminado mi tarea eran las cuatro de la madrugada, pero seguía tan oscuro como a medianoche. En momentos en que se oían las campanadas de la hora, golpearon a la puerta de la calle. Acudí a abrir con toda tranquilidad, pues ¿qué podía temer ahora?
Hallé a tres caballeros, que se presentaron muy civilmente como oficiales de policía. Durante la noche, un vecino había escuchado un alarido, por lo cual se sospechaba la posibilidad de algún atentado. Al recibir este informe en el puesto de policía, habían comisionado a los tres agentes para que registraran el lugar.
Sonreí, pues... ¿qué tenía que temer? Di la bienvenida a los oficiales y les expliqué que yo había lanzado aquel grito durante una pesadilla. Les hice saber que el viejo se había ausentado a la campaña. Llevé a los visitantes a recorrer la casa y los invité a que revisaran, a que revisaran bien. Finalmente, acabé conduciéndolos a la habitación del muerto. Les mostré sus caudales intactos y cómo cada cosa se hallaba en su lugar. En el entusiasmo de mis confidencias traje sillas a la habitación y pedí a los tres caballeros que descansaran allí de su fatiga, mientras yo mismo, con la audacia de mi perfecto triunfo, colocaba mi silla en el exacto punto bajo el cual reposaba el cadáver de mi víctima.
Los oficiales se sentían satisfechos. Mis modales los habían convencido. Por mi parte, me hallaba perfectamente cómodo. Sentáronse y hablaron de cosas comunes, mientras yo les contestaba con animación. Mas, al cabo de un rato, empecé a notar que me ponía pálido y deseé que se marcharan. Me dolía la cabeza y creía percibir un zumbido en los oídos; pero los policías continuaban sentados y charlando. El zumbido se hizo más intenso; seguía resonando y era cada vez más intenso. Hablé en voz muy alta para librarme de esa sensación, pero continuaba lo mismo y se iba haciendo cada vez más clara... hasta que, al fin, me di cuenta de que aquel sonido no se producía dentro de mis oídos.
Sin duda, debí de ponerme muy pálido, pero seguí hablando con creciente soltura y levantando mucho la voz. Empero, el sonido aumentaba... ¿y qué podía hacer yo? Era un resonar apagado y presuroso..., un sonido como el que podría hacer un reloj envuelto en algodón. Yo jadeaba, tratando de recobrar el aliento, y, sin embargo, los policías no habían oído nada. Hablé con mayor rapidez, con vehemencia, pero el sonido crecía continuamente. Me puse en pie y discutí sobre insignificancias en voz muy alta y con violentas gesticulaciones; pero el sonido crecía continuamente. ¿Por qué no se iban? Anduve de un lado a otro, a grandes pasos, como si las observaciones de aquellos hombres me enfurecieran; pero el sonido crecía continuamente. ¡Oh, Dios! ¿Qué podía hacer yo? Lancé espumarajos de rabia... maldije... juré... Balanceando la silla sobre la cual me había sentado, raspé con ella las tablas del piso, pero el sonido sobrepujaba todos los otros y crecía sin cesar. ¡Más alto... más alto... más alto! Y entretanto los hombres seguían charlando plácidamente y sonriendo. ¿Era posible que no oyeran? ¡Santo Dios! ¡No, no! ¡Claro que oían y que sospechaban! ¡Sabían... y se estaban burlando de mi horror! ¡Sí, así lo pensé y así lo pienso hoy! ¡Pero cualquier cosa era preferible a aquella agonía! ¡Cualquier cosa sería más tolerable que aquel escarnio! ¡No podía soportar más tiempo sus sonrisas hipócritas! ¡Sentí que tenía que gritar o morir, y entonces... otra vez... escuchen... más fuerte... más fuerte... más fuerte... más fuerte!
-¡Basta ya de fingir, malvados! -aullé-. ¡Confieso que lo maté! ¡Levanten esos tablones! ¡Ahí... ahí! ¡Donde está latiendo su horrible corazón!
FIN
(Traducción Julio Cortázar)